15 ago. 2016

Trip to NY - 05/08

Otro día soleado y caluroso en New York. Mañana amenaza lluvia, y esta tarde puede empezar a nublarse; veremos. De momento, desayunamos mientras Wil acaba de pulir el planning del día. Teníamos previsto ir a Central Park en bicicleta, pero nos hemos enterado que las bicicletas sólo pueden circular por carretera y carriles específicos sin excepción, así que para bordear el parque y tener que dejar la bici atada para callejear por dentro del parque, no vale la pena. De hecho, los hoverboards tan famosos en Barcelona, no pueden ni siquiera subirse al transporte público, bajo ningún concepto; tampoco pueden circular por las aceras, y las carreteras encima están llenas de baches, sufren un tráfico rodado abrumador y agresivo que relega las bicicletas a la mínima expresión, las motos ni se las ve ni se las espera y todo son coches, megacoches americanos, autobuses, taxis, furgonetas de reparto, camiones, y algún carrito de perritos calientes que su propietario transporta tirando den él de un sitio a otro con toda tranquilidad XDDDDDDDDD


En fin, metro y bajamos en High Line en el Meatpacking District. Allí hay una antigua vía de tren elevada en desuso, que han reconvertido en paseo verde de forma muy ocurrente: caminas con árboles y plantas alternándose de un lado a otro, con decoraciones de vías y cambios de agujas ente las plantas, bancos y tumbonas para sentarse, fuentes para beber, puntos de información, las antiguas paradas con pequeños puestos de helados y bebidas y stands patrocinados (vimos tres de Motorola), zonas con agua brotando a ran de suelo para caminar sin sandalias y refrescarse los pies... todo muy bonito y relajante.










Bajamos unas paradas más allá, metro de nuevo y vamos a la Quinta Avenida a pasar por delante de la Catedral de Sant Patrick, las tiendas de marcas pijas, la famosa joyería Tiffany's, la Trump Tower del millonario y controvertido candidato a la Casa Blanca donde todo es dorado o pintado de, la icónica Apple Store subterránea cuya entrada es un enorme cubo de cristal con el logo en medio.








Y de ahí a Central Park a visitarlo por el sur: la fuente Bethesda que sale en la mayoría de películas que pasan en New York, Sheep Meadow que es un gran prado donde la gente va a tomar el sol y a jugar al frisbee entre ellos (porque la entrada de perros está prohibida como en la mayoría de sitios públicos), Cherry Hill que es una pequeña fuente circular (Google indica que es la del opening de Friends, pero no es cierto porque resulta que es una fuente random de los estudios de la Warner que no está ni en Nueva York), el memorial Imagine a John Lennon que es un concurrido mosaico circular en el suelo, muy cerca de donde fue asesinado, un lugar construido en conmemoración muy emotivo donde la gente aún hoy deja flores en recuerdo.















Tras esto, para el día de hoy nos queda el ferry nocturno, similar al de hace un par de días pero con la gracia del skyline y la estatua de la libertad al atardecer y en la oscuridad de la noche. Decidimos gastar el último vale del Explorer Pass aquí, tras descartar lo de las bicicletas de Central Park.  Llegamos en autobús al muelle 78, al lado del centro de convenciones donde cogimos el autobús de Washington, y de ahí un paseo hasta el muelle 76 y el embarcadero de la empresa de los ferrys. Lo tienen bastante bien montado: una cafetería con aire acondicionado, terraza exterior mirando al río, y una tienda de regalos. Sacamos las entradas, pillamos algunos souvenirs de la tienda, hacemos tiempo con una coca cola y unas palomitas en la terraza, y cuando se llena de gente formamos cola en el embarcadero.



Bueno, eso de cola aquí es un sálvese quien pueda y apelotónense todos ahí donde quieran ir que esto es la ley del Oeste! Tampoco ayuda que los empleados sean todos unos secos, este país tiene un gran problema con la atención al público, y luego encima hay que darles propina... pfff. En fin, embarcamos, nos sentamos en la cubierta superior, y empieza el viaje de 90 minutos. Recorremos la orilla a buena velocidad, hasta la estatua de la Libertad y más allá, el sol despunta entre las nubes bajas y se pone finalmente, la luz disminuye, los rascacielos se iluminan paulatinamente y cuando damos la vuelta el horizonte acaba de pasar a negro.









Es difícil en estas condiciones hacer fotos decentes, pero se hace lo que se puede. Nos acercamos bastante más que el otro día a la estatua de la libertad, completamente iluminada. La gente se agolpa sin tener en cuenta que la embarcación girará sobre sí misma para dar oportunidad a las dos bandas, y se planta en medio, se hace selfie, y me da la sensación general, otra vez, de sálvese quien pueda que esto es el Oeste. Además, este puñetero ferry tiene la máquina del aire acondicionado en medio de la cubierta, con lo que si te sientas cerca te echa todo el aire caliente encima y diría yo que parte del olor an gasoil del motor. Las vistas sin embargo, lo valen.






Personalmente disfruté más del crucero diurno y del paseo nocturno por Brooklyn, pero el skyline nocturno desde el barco sigue siendo digno de admiración. Finalmente volvemos al muelle de salida, desembarcamos, buscamos el metro más cercano, en el transbordo en la estación central (si no recuerdo mal) nos topamos con un DJ actuando espontáneamente...


...y volvemos al apartamento. Ducha, cena, pillamos la inauguración de los Juegos Olímpicos de Río y la vemos un rato, y a dormir.




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