12 sept. 2014

11 de Setembre de 2014

Llevo más de medio año sin actualizar; ha sido un año difícil en muchos sentidos que no ha invitado a escribir.

Voy a romper el silencio para comentar ni que sea brevemente, mi experiencia ayer en una Diada de Catalunya muy especial: 300 años de la caída de Barcelona a manos de las fuerzas del rey Felipe V: centenares de miles de personas (las cifras basculan entre medio millón largo y casi dos millones... lo habitual, quedémonos con que fuimos muchos miles y que se llenaron kilómetros y kilómetros de vía), y en vísperas de la consulta del 9 de noviembre en que los catalanes estamos llamados, ilegalmente a decir de algunos, a votar sobre si queremos seguir formando parte de una España que sigue empeñada en no escuchar, en no ceder en nada, y en amenazar con toda clase de desastres.

Foto original de esta noticia.

La tarde de ayer llegó a su apogeo a las 17:14 horas en que oficialmente quedó formada la gigantesca V formada por todas las personas que asistíamos a la concentración. Con camisetas rojas o amarillas, siguiendo el patrón marcado por voluntarios y previamente establecido por la organización, las cuatro barras de la bandera de nuestra comunidad fluyeron por Barcelona. Se le podrán sumar o restar participantes, pero el mosaico fue un espectáculo bello y que cortaba la respiración. El ambiente por supuesto, festivo en todo momento y risueño pese al sol veraniego que caía a plomo haciendo sudar a jóvenes, viejos y niños por igual. Los que estábamos allí no estábamos en nombre de ningún partido ni ninguna figura: estábamos porque estamos hartos de que nuestra Comunidad Autónoma sea sistemáticamente ninguneada y agredida y que conforme pasan los años, la situación no sólo no mejora -ni tan solo se mantiene- sino que empeora llegando al extremo hasta de decirnos cómo enseñar nuestra propia lengua en nuestras propias escuelas. 

Hay límites que nunca deben cruzarse, el del idioma es uno, pero el gobierno del PP lleva estos dos años y pico de legislatura cruzándolos sistemáticamente con pies de gigante atolondrado, mole imparable alimentada por una mayoría absoluta conseguida en base al engaño y a la culminación de la estrategia que nos ha llevado a como estamos. Porque vuelvo a repetir lo mismo del año pasado: esto no es un capricho sino la consecuencia de un modo de hacer política salvaje que antepone los resultados a cualquier otra cosa: el PP en los últimos años de Aznar, ese que nos llevó a una guerra sin preguntar y que puso los pies en el escritorio del rancho de George Bush, es cuando empezó la deriva anticatalanista sin complejos. Que ganaran los socialistas en Catalunya no les hizo la más mínima gracia, que un tal Carod Rovira de un partido independentista hiciera coalición les hizo menos gracia todavía; y les faltó tiempo para poner a rodar toda su maquinaria: que se entendía con ETA, que si esto, que si lo otro... la jugada les salió mal por los atentados del 11M -consecuencia de esa guerra injustificable-, por mentirnos sin escrúpulos al respecto con los cuerpos de las víctimas aún calientes, y les llevó de la mayoría absoluta directos a la oposición.

NUNCA LO SUPERARON. La maquinaria envenenadora había sido puesta a toda máquina y ya no iba a parar. Las conspiraciones del 11M, repetidas machaconamente por periódicos y medios de comunicación pagados o simpatizantes del partido, trufado de manifestaciones pidiendo ''saber la verdad'' incluso cuando Estados Unidos daba con Bin Laden, y claro enfocaron sus odios hacia el origen primigenio del problema: Catalunya con la victoria socialista y la coalición con Esquerra Republicana que habían tratado de torpedear intentando asociarla con ETA hasta que tanto hablar de terrorismo les explotó -cruel pero literalmente- en las manos y mostraron cuán bajo puede llegar a caerse por tal de no perder el poder. Y es una maquinaria cuyos engranajes aún siguen girando y vomitando mentiras para crear odios y desavenencias; para muestra la portada de ayer del diario ABC:

Portada versión móvil del diario ABC


ESA MEZQUINDAD ha sido la tónica desde entonces. La oposición del PP durante las dos legislaturas de Zapatero fue una zancadilla detrás de la otra; una puñalada trapera detrás de otra. Sistemáticamente y sin cuartel. Cualquier cosa que decía el cejas, salía Rajoy a decir lo contrario, fuera verdad o no. Cualquier cosa que saliera del Tripartit catalán, era inmediatamente descalificada y criminalizada de todas las maneras posibles. El PP le cogió el gusto a la calle y lo que ahora critican ellos lo practicaron por todo lo alto: autobuses fletados, grandes pancartas, bocatas a los asistentes... la Fiesta de la Democracia, casi cada fin de semana, en Madrid a protestar por algo: el matrimonio homosexual, la ley del aborto, el manido queremos saber del 11M a cuenta de inexistentes etarras y complots malísimos orquestados por ZP, la ETA y Carod Rovira para ganar las elecciones. ¡Y llegaron a sacar urnas a la calle y hacer votar a los Españoles por su cuenta, rizando el rizo!: contra la enseñanza del catalán en las escuelas catalanas, y contra el Estatut de Autonomía que se aprobó con el beneplácito de una amplísima mayoría de catalanes convocados legalmente a votar y que no bien fue aprobado, que el PP puso a trabajar a todos sus contactos en el Constitucional y denunció y denunció -como el lobo soplando la casita de los tres cerditos- hasta que el Estatut desmontó. ¿Alguien recuerda que en ese mismo momento, otras Comunidades aprobaron su propio nuevo Estatuto a rebufo del catalán? Yo sí. En ninguna otra Comunidad se pidió a sus ciudadanos que lo votaran. Y en la mayoría de los textos, artículos calcados que habían sido tumbados en el Estatut Catalán, fueron aprobados y aplaudidos. El sr Zaplana, presidente por aquél entonces de la Generalitat Valenciana, llegó a poner un artículo grotesco en su Estatut que decía casi literalmente ''cualquier mejora que consigan los catalanes con su Estatut, será obtenida también por los Valencianos en este su Estatut''. Con dos pares, ¡sí señor! Si esto no es ejemplo de destilar odio y envidia a la vez, entonces yo soy Vulcaniano. Y esto es sólo un ejemplo de lo que fueron aquellos OCHO AÑOS de la oposición más sucia y rastrera que se recuerda. ¡Que ojo! ¡No digo ni que el Tripartit fuera un santo ni ZP un héroe! En absoluto, al contrario, ¡¡ni hablar!! Pero al lado del PP, eran santos.

Y SIN EMBARGO, ganaron. Sí. Cospedal dijo hace unos días que ya sabían lo mal que estaba la cosa antes de las Elecciones. Y pese a todo, nos endilgaron un programa electoral que parecía un espectáculo de circo: ¡bajada de impuestos! ¡trabajo para todos! ¡ríos de miel! ¡fuentes de oro! Nos engañaron como a borregos. Después de OCHO AÑOS metiendo zizaña a costa de la convivencia entre Catalunya y el resto de Comunidades, ahora vencían a un inexistente partido socialista y unas más inexistentes aún alternativas ganándose una mayoría absoluta en base a un programa falso, unos mítines falsos; ¡esta gentuza sí que se permitió el lujo de jugar con las esperanzas, las ilusiones y los miedos de los ciudadanos para amasar votos y llegar al poder!

Y DESDE HACE DOS AÑOS, lo ejercen como monarcas absolutistas, tiranos embriagados de votos, que se creen con derecho a hacer y deshacer. Sin preguntar a nadie. Sin contar con nadie. Dando la cara a través de una pantalla de plasma cuando no querían contestar preguntas. Salpicados por corrupción y delitos que -oh casualidad- nunca llegan a resolverse y se empantanan y alargan eternamente entre la burrocracia judicial que ellos mismos han creado y embrollado. En dos años, han subido impuestos, han regalado millones de nuestros euros a los banqueros que cocieron la crisis con los desaprensivos del ladrillo, han recortado libertades, abaratado el despido, bajado sueldos, subido precios, recortado libertades y... sí, han seguido su particular revancha contra los catalanes. No hace falta que me explaye mucho más: han llegado hasta el extremo de decirnos cómo enseñar el catalán en nuestras escuelas, cuando no existe problema lingüístico alguno y las pruebas de Selectividad y varias generaciones de catalanes que saben hablar perfectamente las dos lenguas cooficiales de la Comunidad lo atestiguan. Pues no. No ha habido manera: recentralización de las competencias autonómicas, injerencias en las que siguen asignadas, negación sistemática a cualquier cambio o mejora, dilatación eterna de proyectos y obras públicas que están sobre la mesa y nunca llegan a concretarse (¿Saben aquél que diu que iba a hacer el Corredor Mediterráneo para fomentar el comercio por ferrocarril con Francia y Europa? Qué bueno, ja ja ja ja, pardillos... aún lo estamos esperando, como la inversión en Cercanías que para gozo y regozo de sus reñorías transfirieron incompleta a la Generalitat de manera que ésta puede cambiar la rotulación de los cartelitos y poco más que ver cómo se caen las catenarias, se oxidan las vías y un trayecto de 60 kilómetros se eterniza por hora y media...).

En fin, no quiero alargarme más que esto tenía que ser algo breve y para mover un poco la musculatura blogeril después de tantos meses. Simplemente quiero que quede claro que los catalanes no tenemos ningún problema con España (el país) ni con los Españoles (sus ciudadanos) sino con su clase política que a fin de cuentas es la que gobierna, la que ha gobernado y la que seguirá gobernando. Una clase política que está ahí para forrarse. Que no ha dudado en jugar con los sentimientos patrióticos y el miedo para hacer leña y obtener voto fácil. Una clase política que le da tanto valor a un libro de leyes como a la Biblia, aunque luego cambien las leyes a voluntad y sin preguntar porque les va bien (futura ley electoral para penalizar los partidos pequeños en las alcaldías, ley de protección ciudadana o como la llamen para penalizar protestas y manifestaciones, ley del aborto que nos retrotrae a las postrimerías del franquismo, ley educativa que equipara la religión con cualquier otra materia como esos estados talibanes islámicos, etc etc etc etc.) Esto por parte del PP, pero el PSOE no le va a la zaga sólo que van más perdidos que un pingüino en el desierto y por no saber ya no saben ni lo que piden ni lo que siguen ni en lo que creen. Así las cosas, con lo que llevamos de siglo recibiendo palos día sí día también, teniendo como tenemos desde siempre aspiraciones soberanistas por todo aquello de la cultura e idioma que nos diferencia, ¿en serio creéis que no estamos ya hartos de una situación que no solo no mejora sino que va a peor y que amenaza con durar lo que queda de década si no más? ¿Cuánta más paciencia se supone que tenemos que tener? ¿Cuántas palizas tiene que recibir una mujer para decidirse a dejar a su marido? ¿Tiene que pedirle permiso? ¿Si se encuentra con un juez carca que la obliga a seguir en el domicilio conyugal, va a hacerle caso y a seguir recibiendo palizas?

PUES NO. Llevo años pensando que este momento llegaría, no con deseo si no con miedo. Yo estoy muy bien como estoy, ¿sabéis? Pero si una de las partes no para de hacerle la vida imposible a la otra parte, pues sencillamente la convivencia acaba por irse al traste. ¡Pero ojo! ¡Convivencia institucional! ¡Yo, repito, no tengo nada ni contra España ni contra los Españoles! Y seamos serios: los países en algún momento tienen que crearse y modificarse. No van a ser una realidad inmutable por el siglo de los siglos, ¡es imposible!

Y esto es lo que quería explicar. Mucho más largo de lo que pretendía. Muy denso, y muy inconexo, y muy impreciso. Y me dejo en el tintero que por ejemplo nuestros propios políticos son igual de malos que los de Madrid (mirad si no el Pujolito qué calladito se lo traía...), pero siempre digo que si el conjunto de políticos es el 100%, la independencia nos libraría del 50% y de ese otro 50% ya nos encargaremos nosotros que para algo son nuestros -hace crujir los nudillos-. Y conste que no me he inventado nada. Y sé que las demás Comunidades tampoco lo han tenido fácil en su día a día ''y no por eso se plantean separarse'': yo no voy a meterme con lo que hagan ni dejen de hacer, cada cual encuentre su mejor encaje y ya digo que aquí, en mi terruño, cada vez que se ha intentado nos lo han tumbado con el desprecio y la mala leche más absolutos posibles, mientras otros copiaban la idea y se las agenciaban sin que les dijeran nada.

Así que el próximo 9 de noviembre, yo voy a ir a votar. Y tengo muy claro lo que diré a no ser que Rajoy despierte del coma profundo y descubra que ''dialogar'' no significa ''yo digo salta, y tú saltas'', sino ''yo digo salta, él dice saltamos, y los dos damos un pequeño saltito''. No es ninguna amenaza, no es coaccionar: llevamos muchos, muchos años tratando de dialogar con un gobierno central que por toda respuesta ha sido, siempre, sin excepción, NO. 

Pues va Sí.
Va a ser que Sí.

Foto original de esta noticia.

Moraleja: Esto que estamos viviendo es la consecuencia directa de la irresponsabilidad máxima del Partido Popular, demasiado poderoso y cacique y pagado de sí mismo y adorado ciegamente por sus seguidores, que se apropió y mercadeó y emponzoñó el sentimiento patrio creando miedos y desconfianzas y tensiones sólo para hacer leña y conseguirse una mayoría absoluta y gobernar, porque no tenían -ni tienen- la inteligencia suficiente como para ganarse honradamente el puesto en el que están.