11 mar. 2015

11 años del 11M

Hoy hace 11 años de los atentados del 11M y nuestro país ha pasado de puntillas por ello. Algunos actos, algunas declaraciones, y no hay nada más que recordar.

Y creo que es porque estamos en año electoral, y no conviene que nos recuerden qué ocurrió hace 11 años tras los atentados: el gobierno del PP trató de engañarnos a todos sobre la autoría de los atentados, manipulando en TVE, en la radio, en sus medios afines, presionando en las embajadas de otros países... y cuando la mentira no se sostuvo porque en 2004 la gente ya usaba internet y podía ver canales internacionales para contrastar la información, el PP perdió su mayoría absoluta en la derrota electoral más humillante que podría llevarse un partido político: el voto indignado de millones de ciudadanos que se sintieron impelidos a salir a votar y sacar del poder a los mentirosos que anteponían su poder personal a la verdad y al dolor de las víctimas y familiares.

Estamos en 2015. Nos gobiernan los mismos. Con mayoría absoluta. Y la historia mediática se repite: TVE manipula día sí día también. La Razón sacaba hoy en portada no sé qué sobre simpatizantes etarras y Podemos. Todavía hay gente por ahí intoxicada con la mentira que fabricaron el PP y sus medios afines en aquellos años desde la oposición tratando de cubrirse las espaldas sobre la autoría de ETA.

Y suma y sigue que somos humanos y chocamos con la misma piedra y el PP se vé que es la segunda fuerza política en intención de votos. Nos han engañado, nos han robado, se han enriquecido ilícitamente con el dinero de todos, no le tienen respeto a nada ni a nadie y pese a todo, gobernando con mayoría absoluta y con números de repetir o de quedar en una poderosa segunda posición con posibilidad de influir de forma notoria sobre quien gobierne finalmente.
¿Es este el país que queremos? Han pasado 11 años, y todo sigue igual, y los mismos de siempre se reparten el pastel y los mismos de siempre somos los perjudicados. ¿Qué hace falta para cambiar las cosas? Yo ya no lo sé, porque está claro que la gente no quiere recordar, o le da igual, o le va este tipo de marcha. En fin, de aquí a las elecciones a ver quién gana, pero sinceramente cada día que pasa me desanimo un poco más porque el problema no está en la clase política, sino en la ciudadanía que les vota hagan lo que hagan, se comporten como se comporten. Y claro, eso les da alas y así de ufanos están que ya no se cortan ni se callan por nada. Es... deprimente. Por decir algo.

3 feb. 2015

Vacunar o no vacunar... ¡esa NO es la cuestión!

Llevo unos días con ganas de decir algo sobre ese brote de sarampión  iniciado en un parque Disney de Estados Unidos. Quizá sirva para darle un empuje al blog o no, en todo caso ahí va.

Se supone que el sarampión estaba erradicado porque desde la década de los 80 del siglo pasado hay una vacuna muy efectiva que evita el contagio y los casos habían llegado casi a cero. Pero este brote aparece ahora como resultado de que muchas familias hayan decidido no vacunar a sus hijos, de manera que desde ese momento a esta parte, cada vez ha habido más niños no vacunados en el mismo ambiente, con lo que las posibilidades de contagio y transmisión han ido aumentando hasta que ha ocurrido lo que ha ocurrido: un brote, que ha afectado a los que no estaban vacunados y, de rebote, a los que estaban vacunados pero entran en ese pequeño porcentaje que no es eficaz. Por lo tanto, doble riesgo: a medida que hay cada vez menos vacunaciones, tanto más débil se hace el paraguas colectivo que impide a la enfermedad parasitar en alguien; y en el momento que contagia a alguien y ese alguien está en un entorno de más gente sin vacunar... bueno, pues es cuando hablamos de brote, de epidemia, y nos echamos las manos a la cabeza cuando resulta que el sarampión puede resultar mortal y/o acarrear secuelas importantes y severas.

Parece mentira que con toda la ciencia que tenemos, toda la sabiduría, todo el conocimiento sobre cómo se transmiten las enfermedades y cómo atacan y se reproducen, a día de hoy siga habiendo gente temerosa de todo ello, que prefiera pensar equivocadamente y llevar al mismo error a todo el que quiera seguirlo que simplemente hacer caso de su médico, autoridad máxima en salud por encima de creencias religiosas o convicciones personales.
"Si conectas las ronchas se lee 'Mis padres son idiotas.' ''


Dejo el artículo que ha dado pie a esta reflexión.
http://www.microsiervos.com/archivo/ciencia/sarampion-vacunas-y-padres-idiotas.html