3 feb. 2015

Vacunar o no vacunar... ¡esa NO es la cuestión!

Llevo unos días con ganas de decir algo sobre ese brote de sarampión  iniciado en un parque Disney de Estados Unidos. Quizá sirva para darle un empuje al blog o no, en todo caso ahí va.

Se supone que el sarampión estaba erradicado porque desde la década de los 80 del siglo pasado hay una vacuna muy efectiva que evita el contagio y los casos habían llegado casi a cero. Pero este brote aparece ahora como resultado de que muchas familias hayan decidido no vacunar a sus hijos, de manera que desde ese momento a esta parte, cada vez ha habido más niños no vacunados en el mismo ambiente, con lo que las posibilidades de contagio y transmisión han ido aumentando hasta que ha ocurrido lo que ha ocurrido: un brote, que ha afectado a los que no estaban vacunados y, de rebote, a los que estaban vacunados pero entran en ese pequeño porcentaje que no es eficaz. Por lo tanto, doble riesgo: a medida que hay cada vez menos vacunaciones, tanto más débil se hace el paraguas colectivo que impide a la enfermedad parasitar en alguien; y en el momento que contagia a alguien y ese alguien está en un entorno de más gente sin vacunar... bueno, pues es cuando hablamos de brote, de epidemia, y nos echamos las manos a la cabeza cuando resulta que el sarampión puede resultar mortal y/o acarrear secuelas importantes y severas.

Parece mentira que con toda la ciencia que tenemos, toda la sabiduría, todo el conocimiento sobre cómo se transmiten las enfermedades y cómo atacan y se reproducen, a día de hoy siga habiendo gente temerosa de todo ello, que prefiera pensar equivocadamente y llevar al mismo error a todo el que quiera seguirlo que simplemente hacer caso de su médico, autoridad máxima en salud por encima de creencias religiosas o convicciones personales.
"Si conectas las ronchas se lee 'Mis padres son idiotas.' ''


Dejo el artículo que ha dado pie a esta reflexión.
http://www.microsiervos.com/archivo/ciencia/sarampion-vacunas-y-padres-idiotas.html